
La industria turística está, más que nunca, vinculada a la industria del entretenimiento y a la organización de eventos que sean capaces de convertirse en un activo turístico, como foco de atracción de público. Dentro de esa simbiosis, que genéricamente llamamos “ocio”, el papel de la hostelería es esencial, y de la calidad de la misma depende, en gran medida, la calidad de la oferta de ocio. Se trata de una fusión necesaria e inevitable entre distintas industrias que comparten un mismo objetivo.